Fernando, el 13 de octubre de 2006

Cube

Este aparatito se ha convertido desde hace año y medio en el centro de nuestro salón. ¿Has oí­do hablar de convergencia? Pues alrededor de este ordenador, al que en casa llamamos simplemente “el trasto”, giran parte de nuestras actividades de ocio.

Para empezar, es el repositorio de toda nuestra música, de todas las fotos, y de muchí­simo más contenido, como pelí­culas, series de televisión y documentos electrónicos.

Tiene instalada además su correspondiente tarjeta capturadora de ví­deo, con lo que funciona igual que un ví­deo VHS “de los de antes”, y como un DVD lector-grabador. Así­ que grabamos nuestros programas y series favoritos, las pelí­culas que no terminamos de ver, reproducimos DVDs y cualquier otro contenido multimedia, incluida la colección de música o de fotos.

Y gracias a internet, hacemos prácticamente lo mismo desde fuera de casa…

Le instalé en su dí­a una Mandriva Linux (entonces era todaví­a Mandrake) y el software MythTV que es el que se encarga de gestionar todo esto y de realizar las grabaciones. Y viene acompañado de su interfaz web para programarlo desde cualquier parte del mundo, incluso con el teléfono móvil.

Y algo sin lo que puedo vivir a dí­a de hoy es a conectarme desde el trabajo para escuchar música, sin tener que llevar el portátil lleno a rebosar, y sin las limitaciones de espacio del iPod que uso para el viaje. Instalas dos cositas (icecast e ices0), el software de interfaz web Tunez, y ya tienes montada una radio por internet. Toda tu colección de música sin tener que llevarla encima
música, documentos, pelí­culas, fotos…

¿Y todo esto a santo de qué? Es como cuando sales un dí­a de casa y descubres que te has dejado el teléfono móvil. Esa sensación de “¿qué voy a hacer todo el dí­a?”. Pues en nuestro caso hemos estado un tiempo sin “trasto”, por suicidio de un disco duro. Dos semanas de recuperación a base de trocitos de media hora para recuperar lo que habí­a en el disco (que nadie cite la palabra backup, por favor) y tenerlo otra vez operativo. ¿Sin qué podéis vivir vosotros, aparte del móvil y las gafas?
Bienvenido sea otra vez a la vida :-)

Fernando, el 13 de octubre de 2006

Al menos los tres discos para mí­, claro. Por orden de salida:
“From this moment on”, de Diana Krall, en venta desde el 19 de septiembre, y en el que parece que Elvis Costello ha metido menos mano, afortunadamente. Aún así­, todaví­a un poco lejos del estilo de los discos que grababa antes de casarse, y que son los que más me gustan.

“James Taylor at Christmas”, de (evidentemente) James Taylor, a la venta desde el martes, y que parece ser la reedición del disco de canciones navideñas que se editó el año pasado y que sólo se podí­a comprar en Hallmark. Todaví­a no sé si incluye alguna canción nueva o nuevas versiones porque ni me ha dado tiempo a escucharlo.

Y “Road to Escondido”, disco conjunto de JJ Cale y Eric Clapton, para el 7 de noviembre. De este no puedo comentar nada, claro, excepto que he visto un pequeño “making of” de 12 minutos y la música que sonaba sonaba más a Cale que a Clapton. Ya veremos con el disco completo

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Fernando, el 28 de septiembre de 2006

Esto lo querí­a haber contado hace unos dí­as, pero no me acordé hasta ayer que me tocó volver a volar, esta vez a Valencia.

El jueves pasado estaba en el aeropuerto de Málaga, pasando el control de pasajeros con la rutina que ya uno se va creando en estos viajecitos de negocio. Primero, vaciado de todos los bolsillos del pantalón y trasvase a los bolsillos de la chaqueta. Segundo, el reloj y los gemelos si los llevo, también a la chaqueta. Tercero, maletí­n, chaqueta y cinturón a la bandejita para pasarlos por el escáner y que no pite el detector de metales. Y no suele pitar, porque el único metal que queda es el de los empastes y el del anillo, y ese o no me lo puedo quitar o no me da la gana…

Paso el arco tranquilamente, sin pitidos, y me voy a la salida del escáner a recoger la bandeja, la agarro con las manos y tiro… pero no se mueve. Resulta que un guardia civil tiene la mano puesta encima y le dice a una compañera “aquí­ hay otro”. Ya os podéis imaginar la situación, y las miles de preguntas e imágenes que se te pasan por la mente en ese momento. ¿Otro qué? Yo me quedé helado, viendo que me pedí­an que no me fuera, y como se me acerca una agente y me dice “Lleva un ordenador, ¿verdad? Tiene que sacarlo y encenderlo, caballero”.

Primer momento de alivio, porque parece que no es algo tan raro, aunque lo siguiente es pensar en qué extraña conexión puede existir entre AENA, la guardia civil y la SGAE como para que en breve te pidan declarar el contenido (especialmente de tipo mp3…) del disco duro. Eso es en lo primero que pensamos yo y Carlos, que viajaba conmigo.

Así­ que me indican una mesita, y allí­ estábamos tres viajeros abriendo maletines y mochilas, sacando el portátil, y encendiéndolo para que los agentes vieran que eran de los de verdad, de los que sacan imágenes y texto por la pantalla… Parece que era simplemente eso, que tení­an que asegurarse de que era un ordenador. Seguro que alguien ha construido ya algún tipo de máquina de matar con forma de ordenador para pasar los controles. Seguro que nadie se ha fijado en la cucharilla (de metal) que te dan con el café si viajas en business. Con la punta roma, sí­, pero con un mango que seguro que más de uno puede usar como arma punzante.

Ayer, que viajamos sólo con la ropa puesta y el móvil, no tuvimos ningún problema. ¿Cuanto tiempo creéis que puede pasar hasta que Aena contrate dentistas para que verifiquen la autenticidad de los empastes en los controles de aeropuerto?

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excusas

No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero a mí­ me resulta últimamente muy difí­cil seguir todas las fuentes de información a las que estaba habituado. Lo del contador de entradas sin leer de Bloglines en cifras de 2.000 o más es algo que ya no asusta. Y eso que en cuanto un feed tiene 200 entradas sin leer no te incluye más, que si no serí­a todaví­a peor.

Pero lo que más me ha asustado hoy es ver en iTunes el contador de los podcasts pendientes de reproducción:

blogspendientes

Es decir, que si pudiera pasarme casi 5 dí­as (con sus noches) escuchándolos podrí­a “limpiar” esa lista. Como eso no va aser posible, tendré que hacerlo poco a poco. Quien sabe si, en cuatro o cinco meses, me habré puesto al dí­a. Y liberarí­a más de 6 gigas de disco del portátil, que tampoco es ninguna tonterí­a. Y eso sin estar todaví­a a 100% estudiando para el master, ni con la niña rondando por casa…

Y de actualizar el blog mejor ni hablar.

Ah, la tira de cómic, con Strip Generator

Fernando, el 4 de septiembre de 2006

100 minutos Yahoo

Este ha sido el verano de las promociones para los proveedores de voz sobre ip. Si Skype ha regalado 20 minutos de llamadas cada martes de agosto (y dicen que podrí­a prolongarse parte de septiembre), la semana pasada me encontraba en Media Markt, al pagar en la caja, cupones del servicio de Yahoo, que regala también 100 minutos, pero de golpe.

No he visto un movimiento parecido de Skype, en el sentido de hacer una campaña en “el mundo real”, fuera de internet. Yahoo apuesta por sondear a posibles clientes fuera de la red, muchos de los cuales se van a plantear usar este tipo de servicios únicamente por el posible ahorro que suponga en la tarifa telefónica.

Es posible, no lo sé, que siendo Skype el programa más utilizado aquí­ por los internautas, Yahoo quiera hacerse con clientes nuevos, posiblemente con una edad mayor a la media de los usuarios de su competidor, y dispuestos a desviar parte del dinero que pagan a un operador de telefoní­a a este servicio.
No sé si hay estadí­sticas del uso de Skype para realizar llamadas a teléfonos fijos y móviles, pero no estarí­a mal saber si este servicio (SkypeOut) tiene tanto éxito en España como en otros paí­ses.

Por cierto, que mirando las tarifas resulta que Yahoo es más barato. 1 céntimo contra 1,7 céntimos de euro en Skype, aparte de impuestos. Habrá que probar.

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Fernando, el 29 de agosto de 2006

CatedralDelMar

La catedral del mar
Ildefonso Falcones, 2006
Grijalbo, 2006

El cuarto libro de este verano es “La catedral del mar”. Es el que parece va a ser uno de los best-seller de este año, y la mayor crí­tica que le hace todo el mundo es recordar demasiado a “Los pilares de la Tierra”, de Ken Follet.

Pero antes de entrar en ese punto, prefiero comenzar diciendo que es un libro muy entretenido, que te engancha enseguida, y que parece bastante bien documentado. Pretende reflejar la sociedad catalana del siglo XIV (esto le va a restar muchos lectores desde el primer momento) a través de un personaje cuya vida transcurre a la vez que la construcción de la catedral. Como buen best-seller, es de lectura rápida y entretenida, sin mayores complicaciones.

Pero en lo que se refiere a su posible parecido con la novela de Follet, mi opinión es que no se parecen. Es más, queda muy lejos de ella. Sí­ que comparten el tema de la construcción de la catedral, pero en el caso de la novela de Falcones se trata de un tema mucho menos central para la trama que en “Los pilares de la tierra” . Y por supuesto menos extensa, con menos contenido histórico (que es lo que a mí­ más gustaba de los pilares) y con una trama mucho más sencilla y aparentemente lineal.

No deja de ser un libro muy recomendable, y como parece que la mayor pega a leer “Los pilares de la tierra” es que es demasiado largo y lento, “La cetadral del mar” puede ser una alternativa más ligera. A los que les recomiendo este, si les gusta tienen que probar con Follet, que seguró que también les gustará.

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Fernando, el 28 de agosto de 2006

Por lo que parece, el nuevo ratón de Apple, el Mighty Mouse, no está causando una buena impresión entre sus usuarios. El montaje que véis, cortesí­a del creador de CSS Zen Garden.

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Fernando, el 25 de agosto de 2006

MenuhinGrappelli

Menuhin & Grappelli play Gerhwin
Yehudi Menuhin y Stephane Grappelli
EMI Records, 2001

Como parece que últimamente no sé más que hablar de libros, voy a meter música de por medio. Y luego a ver si toca algo de tecnologí­a, o de cualquier otra cosa, que esto empieza a parecer un monográfico.

Es un disco que tengo desde hace tiempo, y que querí­a poner aquí­ (está en la carpeta de borradores desde febrero…), pero como últimamente escribo tanto (ejem…) no dio tiempo.

Las canciones son del repertorio de George Gershwin, uno de los grandes compositores melódicos del siglo XX. A mí­ me gusta más Cole Porter, pero Gershwin, que componí­a junto a su hermana Ira, es el clásico del género, contemporáneo de Ravel. Sus más famosas canción son, probablemente “I got rhythm” y “They can’t take that away from me”.

Y en este caso, los intérpretes son dos violinistas de lujo: Stéphane Grappelli, francés amante del jazz, y Yehudi Menuhin, estadounidense. Ambos grabarin multitud de discos juntos, pero a mí­ es éste el que más me gusta. Si ya las canciones son clásicos, y es un estilo que me encanta, el escucharlas interpretadas al violí­n las da un “toque” muy especial, que no sabrí­a describir muy bien. Se notan mucho las influencias francesas de Grappelli y la versatilidad de ambos (especialmente de Menuhin) para introducir ritmos no sólo provenientes del jazz.

El disco en el que Grappelli toca canciones de Porter lo dejo para otro dí­a.

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Fernando, el 25 de agosto de 2006

 

SandaliasPescador

Las sandalias del pescador
Morris West, 1963
Punto de lectura, 2001

Hay quien ve en Morris West a un visionario, que fue capaz de predecir algunos de los hechos polí­ticos y sociales del siglo XX. En el caso de esta novela, el nombramiento del Papa Juan Pablo II. Yo no creo mucho en esa visión de West, sino que creo más bien en la pura coincidencia, pero como curiosidad no está mal saber que hay quien le ve con una bola de cristal entre las manos…

En el caso de “Las sandalias del pescador”, tras la muerte del pontí­fice es elegido nuevo Papa un cardenal polaco, Cirilo Lakota, que ha pasado 17 años preso del régimen soviético. Se da la circunstancia de que durante su condena, fue torturado por el que ahora es presidente de la URSS. Y ante la amenaza de una posible guerra provocada por los chinos, al nuevo Papa le va a tocar mediar entre los presidentes soviético y estadounidense. Esta es, al menos, la trama polí­tica del libro.

Si embargo, para mí­ es mucho más interesante la trama personal del protagonista, que tras ser nombrado Papa tendrá que acomodarse al nuevo cargo y a su posición, de muchí­simo poder pero tremendamente limitado por la estructura eclesiástica y por el recelo de algunos de los cardenales. En este extremo, su relación de amistad con un jesuita (inspirado en Pierre Teilhard de Chardin) se verá enfrentada al proceso del Santo Oficio del estudio de su obra. En particular, y ahí­ es donde se centra la novela, en la soledad (aún rodeado de gente) en la que tendrá que vivir desde el momento de su elección.

El libro lo compré en la estación de trenes de Bilbao, hace ya un par de años en un viaje de trabajo en el que pasé allí­ una semana, porque pensé que el libro que llevaba para leer (y que no recuerdo) no iba a ser suficiente. Pero el trabajo se complicó y acabó en la estanterí­a sin abrir. Así­ que este verano cayó en la mochila y me lo leí­ en unos dí­as. Me ha gustado mucho, y me he quedado con ganas de leer algo más de West

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Fernando, el 22 de agosto de 2006

Endymion

Endymion
Dan Simmons, 1996
Byblos (Ediciones B), 2005

El segundo libro del verano. Es la tercera parte de la antologí­a “Los cantos de Hyperión”, de Dan Simmons. Antes de nada, decir que está a años luz del primer libro, Hyperion, que es uno de mis favoritos de la ciencia ficción. Si no fuera por ser una continuación, serí­a simplemente un libro más, y especialmente si no se tiene en cuenta que hay una cuarta parte, continuación de ésta, “El ascenso de Endymion” que todo el mundo considera mucho mejor. Así­ que hasta que no la lea (ya la tengo en casa, y quiero leerla en las próximas dos o tres semanas), me abstengo de comentar el total de esta continuación.

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