Si digo que he sacado esto del blog de Hugh MacLeod, pueden pasar dos cosas. La primera, que no tengas ni idea de quien es, en cuyo caso te recomiendo que hagas un esfuerzo por conocerle un poco más. La segunda, que ya le conozcas, e incluso que leas ya su blog. En cualquier caso, me he permitido el lujo de traducir este manifiesto (de entre los muchos que va acumulando) sobre tu propia carrera profesional. Un poquito de luz para tener en cuenta en el trabajo del dí­a a dí­a. El autor original parece ser Michael Wade.

El manifiesto de la carrera profesional

  1. A menos que trabajes en una mina de carbón, un servicio de urgencias, o algo equivalente, ahórranos las penosas historias sobre tu duro trabajo. El mayor riesgo que enfrentamos la mayor parte de nosotros a lo largo del dí­a es cortarnos con un papel.
  2. Sí­, tu jefe a veces es un idiota. ¿Y qué? (¿Crees que tus compañeros se quedan sentados y se maravillan por tus ideas?) Si no puedes mostrar por tu jefe una lealtad mí­nima, informa sobre esa comadreja a las autoridades pertinentes o lárgate.
  3. Te pagan por llevar a cabo acciones significativas, no superficiales. No presumas del memo que enviaste o lo mucho que trabajas. Dinos qué es lo que has conseguido.
  4. Aunque tu puesto pueda ser el mismo, el trabajo para el que te contrataron hace tres años no es probablemente el trabajo que haces ahora. Cuando te dejas llevar por la corriente y no piensas varios pasos por delante de tus responsabilidades, estás en tierra de dinosaurios viendo llegar un meteorito.
  5. Si sospechas que trabajas en un manicomio, probablemente es cierto. Incluso los sociópatas tiene trabajo. No te engañes pensando que cambiaras lo que la organización considera “una granja de pavos”. Huye
  6. Tus capacidades técnicas pueden impresionar a otros geeks, pero si no puedes llevarte bien con tus compañeros de trabajo, estás buscando problemas. No te sorprendas si la dirección te considera un riesgo caro.
  7. Si tienes un problema con tus compañeros, ten las agallas de decí­rselo, preferiblemente con monosí­labos.
  8. No creas que la organización dice lo que hace. Sus prácticas son sus polí­ticas reales. Estudia qué es lo que se recompensa y qué es lo que se castiga y tendrás una mejor pista de qué es lo que pasa.
  9. No cuentes con ser perfecto. Céntrate en hacer las cosas bien, en lugar de en tener razón Esto simplifica muchí­simo el mundo.
  10. Si esperas mostrarles lo que eres capaz de hacer sólo después de haber obtenido un ascenso, necesitas darle la vuelta a tu forma de pensar.

Poco más que añadir, ¿no?